El chef Jair Téllez construyó Laja en un fértil predio rodeado por viñedos, olivareras y renombradas casas vinícolas con la intención de enaltecer la riqueza gastronómica de Baja California. En más de quince años ha tenido la oportunidad de colaborar en Daniel, Nueva York, en La Folie y Gordon's House of Fine Eats en San Francisco y en el hotel Four Seasons de la Ciudad de México. Actualmente es chef director de Laja y radica en la Ciudad de México, donde promueve también la Cocina de Baja California.
El enólogo Andrés Blanco es también cocinero, oceanógrafo, buzo de profundidad, surfista, escalador de roca y ciclista de montaña, pero destaca sobre todo su carisma y calidez como anfitrión de Laja, donde también es nuestro sommelier y responsable de la administración. La sensibilidad y experiencia de Andrés en el mundo de los vinos le llevó a fundar la bodega Möebius, después Agrifolia (que produce el vino de casa en Laja) y Feilluns, una nueva aventura en las faldas de los Pirineos, en Francia.
El enólogo Andrés Blanco es también cocinero, oceanógrafo, buzo de profundidad, surfista, alpinista y motociclista, pero destaca sobre todo su carisma y calidez como anfitrión de Laja, donde también es nuestro sommelier y responsable de la administración. La sensibilidad y experiencia de Andrés en el mundo de los vinos le llevó a fundar la bodega Möebius, después Agrifolia (que produce el vino de casa en Laja) y Feilluns, una nueva aventura en las faldas de los Pirineos, en Francia.
Armando es nuestro escudo y fortaleza, quien permite que la finca esté de pie y que nuestro huerto sea prolífero y clemente. Diariamente se le puede ver cuidando cada rincón de Laja con dócil pulcritud, algunas veces acompañado de su hijo mayor, enseñándole desde el arado y la siembra hasta el riego y la cosecha. Es guía y amigo de todos en Laja, especialmente de su hermano Rafael, el chef de cocina, con quien ha establecido una coordinación especial entre el huerto y la cocina.
Adoptado por Baja California, Rafael es un orgulloso michoacano que ha demostrado su cariño por Laja en los once años que lleva trabajando aquí, primero colaborando en la edificación de la finca y ahora como el chef de cocina, siguiendo las enseñanzas del chef Jair y demostrando un estupendo sazón y habilidad natural para cocinar. Siempre interesado por honrar los distintos productos que utiliza diariamente, Rafael ha desarrollado una singular creatividad culinaria con esmero perfeccionista.
Carlos es el sous-chef de Laja, responsable de mantener la operación en orden, de asegurarse que cada producto sea aprovechado con dedicación, cuidado e higiene y que las órdenes para los clientes sean atendidas en tiempo y forma. Es originario del Valle de Guadalupe, por lo que tiene un especial conocimiento de los productos que se pescan, se cosechan y se crían para integrarlos al menú de Laja.
Joel, también llamado "Guinea", es el más joven del equipo. Por su energía y actitud positiva fue reclutado por Rafael para aprender y convertirse en el responsable del pan de la casa y los postres. Todos los días desde temprano hornea los panes de crujiente corteza y miga firme y prepara las bases de los postres que unas horas después tendrá que emplatar y servir para que los clientes de Laja cierren su experiencia gastronómica con broche de oro.
Además de ayudar en la finca con el invernadero y los microcultivos, Toño es la persona que asegura que cada plato, cubierto y vaso esté como nuevo para ser utilizado en el servicio a los clientes. Llegó al Valle desde Michoacán, escapando de la violencia que rodeaba su comunidad, para encontrar en Laja un tranquilo espacio con buenos amigos de la infancia.
Francisco fue un hábil carpintero y campesino en Michoacán. Llegó a Laja siendo el encargado de regar el jardín y de mantener todas las áreas en orden, para después entrar al salón a servir a los comensales. Es muy organizado y entiende a la perfección la capacidad del salón y los tiempos del servicio, además de que puede percibir las necesidades de cada visitante.
Jorge es un amable y franco michoacano que ha cruzado audazmente la frontera en dos oportunidades y que vivió en carne propia el difícil mundo de los restaurantes en Estados Unidos. Además de su amabilidad y eficiencia en el servicio a los clientes de Laja, tiene como virtud natural una excepcional nariz y un preciso entendimiento de los vinos, para apoyar con esmero excepcional la labor de recomendación de vinos.