Es uno de los más importantes engranes de Laja, la columna vertebral
de nuestra cocina. Armando está siempre atento de su riego, su arado,
su siembra y su resguardo de las plagas para producir hortalizas,
vegetales y frutas que sólo en el Valle de Guadalupe podrían crecer
con tal aroma y frescura. Es nuestro termómetro y reloj, el referente
que nos permite recordar que el Valle de Guadalupe es privilegiado.