El chef Jair Téllez diseñó el proyecto de un restaurante donde pudiera aplicar sus conocimientos y habilidades como cocinero y que a su vez le permitiera aprovechar los recursos naturales de la región de Baja California. Lo construyó desde la primera piedra a un costado de la carretera Ensenada-Tecate, apoyado por un grupo de jornaleros que después formarían parte de su equipo de salón y de cocina con su enseñanza y capacitación.
Laja brinda homenaje a la riqueza natural de Baja California y se apoya de un huerto propio y productores locales para hacer un menú dinámico, regido por lo que la temporalidad permite. Pasado un tiempo, el enólogo Andrés Blanco se integró a Laja y se convirtió en copropietario, director administrativo, anfitrión y sommelier.
Jair puede mudarse al Distrito Federal para promover la cocina de Baja California en un nuevo restaurante al contar con el apoyo de su socio Andrés para la administración, la producción de vinos y la atención de los clientes y en Rafael, con un gran dominio de técnicas, un estupendo sazón y una fabulosa creatividad a partir de lo que está disponible por la naturaleza.
El equipo de Rafael está integrado por su hermano Armando, responsable de la finca y el huerto, Carlos como sous chef, Joel (a quien llaman “Guinea”) responsable de los postres y el pan rústico que se hornea todos los días, así como de su primo Toño en el lavado de platos y ayuda en la finca con Armando. En el salón, Andrés es apoyado en el servicio a los clientes por Francisco con una gran habilidad para atender a las personas y por Jorge, quien además de apoyar en el servicio y el bar tiene un don especial para apreciar y recomendar vino.